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Hoy es uno de esos días más curiosos que existen para nosotros. Prácticamente todas las personas tienen una opinión personal respecto a San Valentín y generalmente se resumen en dos: Odian San Valentín y creen que es una estupidez por el motivo que sea o por el contrario toman el día como la sublimación del amor o el cariño. Yo creo que las dos opiniones son una cagada, y me pregunto sinceramente si la mayoría conoce la historia real de San Valentín. Por cierto, un claro ejemplo más de la manipulación de la Iglesia en la sociedad.

 

La historia real se remonta al imperio Romano y en principio no tendría que tener mayor importancia. El emperador Valente y su hermano digamos que murieron, y casualmente fue el día 14 de Febrero. Se les honró con ser mártires y santos, así que el día 14 de Febrero paso´a ser el día de San Valentín, evidentemente en honor de estos personajes, personajes que poco o nada tenían que ver con el romanticismo o el amor. Y es aquí donde entra la iglesia.

En aquellos tiempos la natalidad era un problema, los niños morían sin cesar con lo que tener mucha descendencia era para ellos regalo de los dioses paganos de la época, al igual que el no poder concebir era significado de maldición, brujerías y otros. Los Romanos, muy listos ellos, para poder lograr esos favores de los dioses solían realizar todo tipo de supuestos ritos mágicos y fiestas, con el fin de que los dioses contentos los premiasen con una mayor descendencia o aumentar la fertilidad de las mujeres,  y digamos que la más famosa de estas “fiestas” o ritos era una llamada “Lupercalia”. Básicamente el ritual consistía en que los supuestos sacerdotes ungían “látigos” en sangre de animales que anteriormente sacrificaban para ir azotando a los files. Se suponía que la sangre de los animales en su cuerpo les otorgaba de nuevo la virilidad, así que el “rito” (más bien una orgía) acababa en el mejor de los casos cada uno es sus casas con sus mujeres, a aprovechar que estaban ungidos con la sangre de los animales para poder fecundar a las mujeres. Visto de un modo simplista se podría ver como una fiesta de sangre y sexo. Curiosamente dicha celebración se llevaba a cabo el día 15 de Febrero.

Con los años, un Papa prohibió toda celebración, fiesta o rito pagano, persiguiendo a sus adoradores y condenándolos a muerte por adorar a falsos dioses y tener creencias en las viejas tradiciones. Por supuesto esto no evitó que se dejasen de practicar de forma tajante, y en este caso concreto, Lupercalia, pasó a celebrarse un día antes, el 14 de Febrero, y se le cambió el nombre por la fiesta de San Valentín. Claro que para poder eplicar cualquier conducta o acto “amoroso” inventaron historias sobre que Valentín era el protector de los enamorados. Una buena forma de encubrir la verdad.

 

Hoy la historia es otra. Como casi todo lo que tenemos en la sociedad se convierte en un simple negocio para sacar el dinero al que más y al que menos. Que si hay que llevar algo rojo para decir que se está enamorado, que si hay que regalar un corazón, que si unas flores, que si una carta, que si hoy todo el mundo tiene que quererse y amarse… en fin, como otros muchos llaman al día “San Tontín”. Sabéis cuanto cuesta una sola rosa hoy? al menos 3 veces más de lo que costaba ayer o de lo que costará mañana.

Pero lo mejor de todo no es eso, lo mejor de todo es que es la excusa perfecta de la mayoría para lavar su conciencia de todo el año, y decir: “Bueno, para eso está San Valentín”. Así, llega el día 14 de Febrero y vemos personas que jamás han comprado una sola flor a sus parejas con ramos enormes!! Siempre me he preguntado si el tamaño de dichos ramos es inversamente proporcional al caso que le han hecho a sus mujeres en los 364 días restantes.

 

¿Mi versión? Creo que San Valentín debe de ser un día más para si se quiere demostrar lo que se siente por sus respectivas parejas. Me parece bien que se aproveche un día en el año para celebrar en cierto modo el cariño o el amor, pero no una excusa para cumplir con nosotros mismos. Si jamás has comprado una flor o regalado nada a tu pareja, para que lo haces hoy? Me gusta siempre tener un bonito detalle cuando llega este día con esa persona especial, pero nada más especial del que haya podido tener con ella el día antes, el día después, o cualquier otro día del año. Hoy no es una excusa para comportarse de un modo que no se es, porque si es así poco valor tiene, para eso prefiero sinceramente que no se me regale nada. Es más, es curioso que la mayoría de los regalos que se hacen hoy son tirando de billetera, cuando bien podría ser algo tan simple como una carta o cualquier sorpresa tonta. El cariño o el amor no se compra… o mejor dicho, el cariño y el amor de verdad no se compra (Todos sabemos que a día de hoy la mayoría compra y vende todo al mejor postor, incluyendo por supuesto los sentimientos).

Así que bueno… aunque nunca es tarde para tener un detalle más especial con esa persona, evitemos caer en las redes del consumismo o intentemos comprar los sentimientos. Lo detalles sinceros e importantes no cuestan dinero, no suelen ser rebuscados… simplemente son eso, sinceros. Quien no lo entienda así el resto de los 364 días del año… que no lo haga, no es un reproche, cada cual es diferente, él/ella no lo ve así y no sucede nada, lo que es una estupidez hacerlo cuando no se siente. ¿Yo? Sinceramente este año no tenía intención de tener ningún detalle con nadie en especial, pero mi vida es casual, y al final sí he tenido ese “regalo” especial a esa persona que realmente se lo merece todo. Y lo mejor de todo es que ni ha salido de una tienda, ni me importa si esa persona se entere siquiera. El mejor pago que se puede obtener de esa persona no es aprecio, no es cariño ni es amor, es una simple sonrisa sincera.

 

feliz San Valentín o San tontín para todos. Y un Te quiero para “mis niñas”

“Al menos, me gustaría ver un día en el que el amor se ponga a la altura de la ambición” [anónimo]