Share on Google+Share on FacebookTweet about this on Twitter

La red se ha ido convertido en los últimos años en algo así a la piedra rosetta  de la sociedad actual. Cada día que pasa cientos/miles de servicios como burocracia, acceso a la información, comunicaciones…  son derivados a Internet, incluso el modo en el que las personas interactúan entre ellas (socialmente) ha cambiado de forma radical. Lo que fue una herramienta exclusiva para el Departamento de defensa americano (por aquel entonces llamada DARPA), se ha convertido no ya en una mera herramienta imprescindible, sino en una forma de vida diferente a la que teníamos. El problema es que al igual que el ser humano es capaz de crear una tecnología (por así decirlo) capaz de revolucionar el mundo para bien, también puede usarla para destruirlo. Evidentemente no hay que ser apocalíptico, pero quizás el mejor ejemplo de ello sería las Centrales de Energía nuclear frente a las Bombas Atómicas.

Internet es lo mismo. Cuanto más integrada se encuentre la sociedad actual a esta red de redes, mayor será el poder que ostentan aquellos que la controlen. En un mundo utópico en el que todo el mundo tuviese buenas intenciones, no habría problemas. Pero no es ese mundo precisamente en el que vivimos, y cuanto mayor es esta integración más problemas surgen cada día, debates, leyes…Y es que lo que sucede con Internet es algo peculiar. Lo que ha hecho que se convierta en lo que es, es precisamente el ser una red libre en la que cualquier usuario puede formar parte de ella, crear contenidos, recorrerla hasta donde quiera… pero se ha llegado a un punto en que dicha libertad se ha convertido un grave problemas para muchos intereses económicos y políticos en todo el mundo. Así por ejemplo tenemos el “Golden Shield” de China que censura de forma radical la información a la que sus habitantes pueden acceder, o sin irnos tan lejos la ley Hadopi Francesa que cuanto menos monitoriza la actividad de los franceses y les permite cortarles la conexión si así lo deciden.

Lo cierto es que Internet se ha convertido en el nuevo campo de Guerra moderno. Ahora, las grandes potencias pueden hacer política simplemente manipulando la información que corre por Internet. El espionaje internacional ha dejado de ser cuestión de personas altamente cualificadas en las artes de la guerra, el camuflaje, la oratoria… y se basa simplemente en Hackers sentados en una silla que son capaces de penetrar las infraestructuras de red más sólidas. Las multinacionales no se quedan atrás, y las acciones de unas y otras suben o bajan simplemente esparciendo rumores (ciertos o inciertos) en los blog, foros, medios de comunicación… o simplemente pagando a personas “conocidas” en Internet para que la red se haga eco de ello. Internet, no solo se ha convertido en la vía más rápida, barata, eficaz… de los gobiernos, multinacionales, Pymes, usuarios… para sus necesidades, sino que además posee algo aun más importante: El anonimato que de un modo u otro brinda el estar detrás de una pantalla. Es cierto que todos sabemos (o deberíamos saber) que nadie es al 100% invisible en Internet, pero el 99% de las veces esta si nos brinda el grado de anonimidad que necesitamos. Además, muchos de esos gobiernos son los que “controlan” de alguna forma la propia Internet, ya sea directamente o con leyes estatales que les brindan derechos sobre el resto de ciudadanos (como la Ley Hadopi).

Ante este tipo de manipulaciones, este poder y abusos que dichas multinacionales, grandes empresas, gobiernos, instituciones… hacen de Internet CADA DÍA, es normal que el usuario de a pie como tú o como yo se crispe cada día. ¿A fin de cuenta que es lo que vemos? Que las guerras actuales ahora son silenciosas, que la información se manipula como les da la gana, que aquellos que tienen el dinero puedan presionar lo suficiente para aprobar leyes absurdas que tan solo buscan enriquecerlos aun más (véase la Ley Sinde), que la libertad de expresión y la Internet Libre (que fue la que la hizo como es) cada día que pasa se censura más para que dichos organismos/personas puedan continuar ostentando el poder. Pero también tenemos que ser realistas, y hay que entender que es necesario cierto control, aunque disfruto del “anonimato” y el “poder” que me brinda Internet, no quiero una red contaminada con pornografía infantil, pederastas, estafadores, delincuentes… y es cierto que muchas veces es muy complicado llegar a un punto intermedio. Esto por supuesto no es una postura contradictoria, ya que la mayoría de medidas que se toman no son precisamente para protegernos de la red, sino para protegerse a ellos mismos.

Hay tres posturas que una persona puede adoptar ante un problema, ya te afecte directamente, indirectamente o sencillamente no te afecte:

  1. Indiferencia: No haces nada, te da igual o al menos te comportas como tal-
  2. Comprometido: Haces más o menos por solucionar el problema, si te afecta es lo único que quizas puedas hacer para solucionarlo, sino te afecta estarás luchando por solucionar quizás un problema de otro
  3. Fanático: Haces de tu causa/problema tu religión, haciendo lo que haya que hacer sin preocuparte siquiera por lo que está bien o mal, si es legal o no.

Tanto la primera como la tercera postura jamás cambiarán nada. Yo como usuario me crispo, me mosqueo y lucho por conservar unos derechos y unos ideales contra aquellos que intentan imponer su voluntad a la fuerza, pero aquellos que intentan imponer su voluntad por la fuerza no son solo las multinacionales o los gobiernos que nos estrangulan con sus leyes, sino grupos como Anonymous, que hacen exactamente lo mismo y emplean exactamente las mismas armas que tanto critican.
¿Que es o quienes son Anonymous? Teóricamente es un grupo de personas repartido por el mundo que supuestamente lucha por las injusticias en la red, generalmente injusticias relacionadas directa o indirectamente con la libertad de expresión, Internet… Esto es completamente loable, el problema es cuando los medios que se usan dejan de ser éticos, producen daños económicos y políticos… Este grupo es curiosamente visto por muchos como el Robin Hood de los tiempos modernos, pero me gustaría recordar algo: Primero, que Robin Hood robaba a los ricos para dárselo a los pobres, y segundo que no por ello no dejaba de ser un delincuente. Aunque pueda comprender y estar de acuerdo los ideales que la mueven, no puedo estar de acuerdo ni apoyar un “grupo” de fanáticos, que al igual que aquellos que atacan, usan cualquier método que puedan tener al alcance simplemente para satisfacer sus necesidades de venganza o injusticias. Y si, he dicho bien, “Venganza”.

Hace unos días, aparecía en la prensa nacional un comunicado en el que se indicaba que la “cúpula” visible en España de Anonymous había sido arrestada (3 chavales entre 30-35 años si mal no recuerdo). Ayer en represalia, Anonymous realizaba un ataque de denegación de servicio (DDoS) contra la web de la Policía Nacional. Señores, eso no es reivindicar nada, eso es venganza, es tomarse la justicia por su propia mano. Ese tipo de actos lo único que demuestran es que son fanáticos que no respetan nada!! y peor aun… que son cuanto menos iguales que aquellos que tanto critican. Un dicho dice que siempre debes de tener cuidado cuando peleas mucho tiempo contra un monstruo, o corres el peligro de convertirte tú en uno. Este tipo de acciones tan solo justifican aun más la necesidad de leyes que controlen de modo alguno a los usuarios… es decir, esos actos nos perjudican a todos.

 

¿Queréis cambiar realmente el mundo? Dejar entonces de infectar a cientos de ordenadores para crear redes Zombi, dejar de realizar ataques DDoS a todo aquel que piense de forma diferente a vosotros de forma indiscriminada, dejar de moveros por la venganza, dejar de usar las redes sociales para sincronizar ataques y usarlas para acordar fechas días y horas de manifestaciones, sentadas… informar a los usuarios, recorles lo importante que es votar a gobernantes que escuchen… en definitiva, dejar de comportaros precisamente como se comportan aquellos a los que atacáis!! No sois mejor que ellos. ¿Como puedes pedir igualdad, respeto, libertad… cuando tu eres el primero que se la quitas a otros? El fuego no se puede extinguir con fuego, lo único que se logra es que las llamas acaben devorando a todos… comenzando por arrestos completamente legítimos y posiblemente merecidos. Yo también lucho por esos ideales, pero no al precio de vender mis principios.

Es muy fácil estar detrás de un monitor, tras el cual no tienes que dar la cara. Es muy fácil alentar a cientos o miles de personas a pertrechar un DDoS e incluso engañarlos para que lo hagan sin que sepan que están haciendo o las repercusiones tanto legales como prácticas que ello conlleva. Eso no es ser un libertador, es ser un delincuente más que se esconde detrás de una máscara… ya sea una de cartón o una de cristal.