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Esta no era precisamente la siguiente entrada que tenía pensado publicar, y por desgracia, a diferencia de tantos otros temas que hemos tocado, es de las pocas veces que creo que voy a usar mi propio blog a modo de reivindicación, indignación y también sorpresa. Así que hoy, lo siento, la poca tecnología de la que se va a hablar es debido a que el artículo en cuestión tocaba dichos temas, pero poco más. Con vuestro permiso, como siempre, dejadme que os cuente la historia de estos días atrás… por supuesto desde mi punto de vista y con los datos e información que he tenido, pero cada cual saque sus propias conclusiones, además de creer lo que crea oportuno. 

Además no está mal recordar algunas cosas que creo forman parte de la moral/ética, que a veces se olvida en Internet.

 

Antecedentes

Soy alguien que defiende las libertades, empezando por la libertad de expresión, por supuesto con educación y con un mínimo de cabeza. El principal motivo por el que hace ya muchos años abrí este pequeño espacio, y no es la primera vez que lo digo, fue para tener la libertad de escribir sobre cualquier cosa que quisiese sin preocuparme que cualquier tipo de politiqueo pudiese censurarme de modo alguno. Por aquel entonces frecuentaba mucho un par de foros, pero al final por no ser políticamente correcto siempre terminaba igual. Aquí encontré un lugar mucho mejor, y pese ser un amante de la tecnología, lo bueno de estar en la propia casa de uno es que no hay más normas que las que uno pone, y si quiero hablar del tiempo, de política, de sociedad o de lo que me de la gana, lo he hecho. Pero siempre he intentado mantener unas normas básicas, incluso en casa propia creo que es necesario, evitan el perdernos a nosotros mismos, evitan convertirnos a veces en aquello que decimos detestar o que incluso criticamos. No hablo de una larga lista, es algo muy básico y que en lo personal creo que es esencial:

Respetar siempre tanto al lector como a cualquiera que quiera dejar su comentario. Aquí no hay censuras, los únicos comentarios que he editado a lo largo de los años han sido siempre por razones de SPAM (los cuales no edito, los borro directamente) y aquellos que insultan o faltan el respeto a otros (no he tenido casos de racismo, apologías y otros, como es natural, es de sentido común que serían eliminados). Siempre he dicho que aquí todos somos caballeros, y con educación y buenas formas podemos hablar de todo, aunque a veces no estemos de acuerdo.

Pero hace muchos años que entendí que la buena voluntad no vale para todos, y eso obliga por desgracia a optar por medidas que no siempre gustan, y que básicamente coartan de algún modo libertades que de otro modo se podrían tener. Es de lo que hoy hablamos, de la propiedad intelectual, específicamente en este caso del contenido propio que uno genera. Esa es la razón por la cual en el pie de página de mi blog aparece las condiciones generales en las que se distribuye todo el contenido que yo escribo. No, no tengo una página de políticas o condiciones de uso, eso no va conmigo, sólo dejo claro que el contenido en todo mi blog, obviamente a menos que se especifique otra cosa, está bajo licencia Creative Commons BY-NC-ND. Es decir, en esencia dicha licencia dice que absolutamente todo lo que escribo puede ser usado siempre y cuando:

a) Atribución: Se especifique el origen del artículo así como su autor (yo en este caso). Normalmente ni siquiera me suelen citar por nombre/apodo, con decir que es de otro y enlazar a la fuente original me doy más que satisfecho siempre
b) No uso comercial: Se pude usar siempre y cuando dicho uso no conlleve directa o indirectamente una retribución económica
c) No se permite la creación de obras/trabajos derivados

Esta decisión no fue arbitraria, fue necesaria. Recordar por cierto que esos términos son generales, como ha sucedido estos años montones de veces, cuando alguien ha necesitado o ha querido “saltar” alguna de esas limitaciones, se ha puesto en contacto conmigo, y creo que prácticamente casi siempre les he dado luz verde… exceptuando el uso comercial, que rara vez lo he permitido.

No tengo ninguna necesidad de reconocimiento, esta “Almas Oscura” no busca número de visitas ni salir en las noticias, creé esto para contar historias, a mi modo y de lo que yo quisiese, y siempre he dicho que el mejor pago siempre fue que todo lo escrito pudiese ayudar a otros. Pero cuando vives en un mundo en el que por desgracia no todo el mundo comparte la misma visión de las cosas, y cada cual tiene su propia ética/moral, tienes que poner límites. Si alguna vez os topáis con alguien que coge un trabajo vuestro, lo destroza, hace un uso fraudulento de ello, me entenderíais. Una forma para luchar contra esto es obligar ha citar la autoría de dicho artículo y a no permitir obras derivadas. Podría explicaros todo esto de forma mucho más extensa, pero terminaríamos al final con mis artículos eternos 🙂

Y sobre el uso comercial bueno… creo que se deduce por mi modo de pensar. No soy alguien que se venda, lo que escribo es para todos, no para unos pocos. No quiero que nada de lo que sale de aquí pueda formar parte de un libro publicado por una editorial, o una revista que cobra a sus afiliados o… eso no va conmigo. Entiendo perfectamente que otros quieran hacerlo, no lo critico, simplemente como no quiero que ese sea el papel de lo que escribo, no lo permito. Ya he dicho que no me importa el reconocimiento, me da igual que por ser publicado en una revisa importante o en una gran editorial me diese renombre, no es lo que quiero

Bien, dicho todo esto, volvamos al caso… como muchos de los presentes habituales sabrá, hace ya unos meses hice una publicación (realmente la anterior a esta) por hartazgo de llevar días escuchando hablar sobre certificados SSL, sobre si Let’s Encrypt hacen un buen papel o no… y otras cosillas. Vamos, el artículo lo tenéis abajo como digo:

HTTPS no añade legitimidad o credibilidad a una Web, brinda seguridad

Tengo la mala/buena costumbre de explicar en el propio artículo el motivo por el cual lo he redactado. A veces es una idea tonta que me surge en la cama, otras veces algo que leo, otras veces algo que veo en la televisión, otras veces algo con lo que me estoy entreteniendo… y ese en particular fue a raíz de un artículo que leí en su día de Xakata.

Bien, hasta aquí todo normal, sólo diré de momento y para terminar este previo, que, y cualquiera lo puede comprobar tanto en R.R.S.S, RSS, blog y otros medios, dicho artículo fue publicado el 31 de Marzo de madrugada, sobre las 6.00 de la mañana, su artículo por contra, oficialmente fue entregado a la revista y por tanto terminado el 31 de Marzo sobre las 9 de la mañana, unas 3 horas más tarde… que como veremos, evidentemente no fue un dato que el me diese.

 

Sorpresa

Como casi siempre me pasa, estoy en otras cosas y de pronto lees algo que te llama la atención. En este caso fue una “noticia” que apareció en mi feed de Google Now hará unos 3 días. Para quien ande despistado, Google Now es un servicio de Google que te muestra de forma ordenada y sistemática información que puedas desear en cada momento, como noticias, el tiempo y otros. Bien, pues entre otras noticias que me aparecían, me apareció el siguiente titular:

“Aviso a navegantes: HTTPs implica seguridad, no legitimidad”

Obviamente no es de esos que eliminas del feed directamente porque no interese, principalmente porque lo primero que pensé fue un: “Ey!! Alguien me ha vuelto a citar, es mi último artículo”. No había entrado aun en el artículo, pero el titular era obvio, no era literalmente el que yo había puesto (que en ese momento ni me acordaba cual era mi título exacto), pero como digo obviamente era el mío… de echo si leemos los dos, literalmente es el mismo titular cambiado de orden las palabras. Bueno puse como hago siempre que veo mis artículo en algún lado, voy a la web que lo publica, no por control, al revés, me gusta ver quienes me han usado/citado, siempre me hace ilusión que divulguen mi trabajo, eso significa que ha gustado.

Por desgracia lo que me topo es un escenario con el que me quedo perplejo. El artículo está firmado por un tal “Pablo E. Iglesias“, y publicado en una revista “alternativa” perteneciente a voz.com. A su vez, el señor Iglesias trabaja parece ser como asesor y “Analista de la información”, y forma parte del equipo de una consultora llamada “SocialBrains”. Bueno, pensé, no es más que una enorme casualidad en el titular, me hace gracia, ya de camino, como no puede ser de otro modo, voy a leer el artículo. A este punto, invito a todos los que no se hayan leído mi artículo previamente citado que lo hagan, así como leer el artículo del señor Iglesias.

Al terminar de leer, ver la imagen de Paypal, de la “cita” que hacen en la revista, y de volver a releerlo por perplejidad, empecé a reírme:

“¿De verdad? Está claro que no han cogido mi artículo y han hecho un copiar/pegar, pero no significa que no me lo hayan plagiado de arriba abajo. Sí, está redactado de otro modo, y no hace uso de todo mi artículo original, sólo trozos de él que camufla entre otras líneas. Pero es imposible negar el plagio, no, no es un plagio total, es sólo parcial, pero sigue siendo plagio. Empezando por el titular que es prácticamente calcado, Let’s Encrypt, mi ejemplo de PayPal, el asunto de Symantec… e incluso algunas otras frases redactadas de otro modo.”

Bueno, eso es lo que yo llamo una obra derivada, sin contar que aun peor, se adjudica la autoría de dicho artículo… bueno técnicamente hablando su artículo lo ha escrito él, basado en el mío. Así que sin ningún tipo de mala voluntad por mi parte, os lo puedo asegurar, procedo a ponerme en contacto con el señor Iglesias para aclarar el asunto, instándole a optar por una de las siguientes dos opciones: Una retribución económica en caso de que quisiese que todo se quedase en el ámbito privado, o por el contrario que menos que una disculpa pública de haber plagiado mi trabajo.

No soy perfecto, nadie lo es, y creo que todos podemos meter la pata en cualquier momento. Para mi nunca ha sido humillante tener que disculparme, al contrario, eso siempre me enseña algo nuevo, y creo que nos hace mejores personas. Os puedo asegurar que si me pasa algo similar, tardo minutos en hacer una disculpa pública, aun sin que me lo pidiese la otra parte.

El señor Iglesias me respondió… en su propia web por cierto antes que por correo, pero tengo que decir en su defensa en ese caso que yo fui primero quien contestó en su propia web que dicho artículo era un plagio (parcial) al mío… momento en que busqué su correo y me puse en contacto con él directamente. La comunicación que he tenido con él no ha tenido desperdicio.

 

Argumentos y ¿Pruebas?

Al tiempo recibí contestación por su parte, y para más sorpresa, lejos de disculparse de nada, tan sólo niega la mayor. Pondría los correos de buen grado, pero por temas legales prefiero de momento (al menos) no hacerlo. Aun así, todavía se pude ver en su blog prácticamente lo mismo que me manda por correo, aunque redactado de otro modo, pero básicamente es eso. A continuación argumenta que su artículo se debe a la noticia de Symantec que sucedió por aquellos días, y que a raíz de aquello lo mandó a la revista.

Bien, en mi artículo, hablo de lo que pasó con Symantec esos días. Resumiendo, Google se mosqueó con ellos por emitir estos (Symantec) certificados de tipo EV sin controles más rigurosos. Esa es la razón por la cual dice en un primer momento Iglesias que le llevó a escribir su artículo, y por otro lado a pesar de decir que tenía registros (ambas partes, él y la revista) de la entrega de dicho artículo, nunca los presentó.

Es de risa… al margen de noticias, razones y de otros, cuando tienes una evidencia tan grande, que es el contenido del propio artículo en este caso, el resto ya sobraría, sólo con el contenido de su supuesto artículo y del mío, automáticamente queda demostrado el plagio. Pero no, para que reconocer algo, el prurito y ego del ser humano, que van a pensar de mi mis compañeros de trabajo, la revista y a fin de cuenta el “reconocimiento” que puedan tener de mi en Internet.

La evidencia del contenido, en un primer momento es indiferente. El sencillamente se “defiende” diciendo que él sólo se hizo eco de la noticia de Symantec al igual que hicieron muchos. Por cierto, eso es también bastante dudoso.., Yo en mi artículo explico lo de Symantec como de pasada, no escribí mi artículo por ello, lo escribí a raíz de lo de Xakata y de mi artículo anterior de Let’s Encrypt y el acaso y derribo que se había tenido con ellos. Lo de Symantec lo metí porque es cierto que pasó por aquellos días, y quería dejar patente que es realmente un certificado fraudulento de uno que puede ser usado con fines fraudulentos. Para Iglesias, según el cuenta, todo su artículo era una “simple” noticia del caso de Symantec.

Por supuesto le contesté a su correo, y aun bastante comedido, pero entiendo que tampoco tendría que haber tenido contestaciones tan grandes, me pasa por idiota y querer obrar de buena fe. Lo primero que le contaba en mi correo es que cuanto menos tenía que ver la inmensa similitud de ambos artículos (cosa que a día de hoy no ha sido capaz de reconocer tampoco),  y que de cualquier modo se podía resolver de un modo inmediato, si de verdad tenía dichos registros, problema solucionado. Hay que destacar que Iglesias no publicó hasta hace unos días dicho artículo en su blog, pero según me dijo desde un principio lo había entregado mucho antes a la revista, ya terminado. Todos estaremos de acuerdo que es algo extremadamente sencillo!! Tenemos por un lado la propia revista y tenemos por otro lado a él, vamos a ver dichos registros, si su artículo fue entregado antes de la publicación del mío, señores, asunto arreglado.

No sólo eso, le dije que por favor me los enseñase, que sería el primero en disculparme públicamente tanto en su web, como en mi propio blog de ser así, no sólo eso, sino que además sería el primero gratamente sorprendido de una casualidad así. Evidentemente si él me hubiese conocido un poco mejor entendería que, pese a que lo decía totalmente en serio, no significaba que tuviese ningún ápice de duda del plagio, no necesito ver un registro, el contenido ya lo estaba viendo. Y creo en las casualidades, pero no en los milagros.

Que sí, que pueden existir casualidades, pero intentar defender que su artículo pudiese ser similar al mío porque ambos nos basamos en la misma noticia (realmente yo no me basé en ella), es un argumento un poco cojo. Mi artículo, y el suyo por ende, son artículos de opinión, no una noticia, no era explicando una noticia que había salido, ni siquiera él, que decía que por eso lo escribió, nombra Symantec de forma directa, y lo nombra como yo, de pasada. Las enormes coincidencias de ambos artículos no dejan margen de duda, como pudiese ser el caso Symantec, el titular, el ejemplo de Paypal, Let’s Encrypt y las críticas que han tenido por la emisión de certificados… etc etc etc.

Entonces recibí su segundo y por ahora último correo, dudo enormemente que vuelva a contactar conmigo, lógicamente. Este fue aun mejor, en su blog me lo hace llegar también:

“Por privado te he pasado una de las pruebas que confirman que no se trata de un plagio. De hecho yo lo escribí un día antes de que tú lo publicaras.”

No estoy diciendo que la “prueba” que el me muestra sea falsa o haya sido modificada, que por otro lado sería trivial para cualquiera que tenga unos conocimientos mínimos, me refiero a que si quieres zanjar un asunto así, y creo que es lo que haríamos todos, es mostrar como prueba sencillamente el registro de salida/entrada de cuando el artículo fue enviado a la revista, ni más ni menos. Pues no, no me enseña eso, todo lo que me enseña es una captura de pantalla del versionador (revisiones) interno de WordPress, en el que se puede apreciar la fecha de la 1º edición (30 de Marzo), y debajo lo que parece ser un borrador de su artículo, y digo borrador porque sólo se ve el título y y un par de párrafos. Sobre el título, tengo que decir que era ya diferente: “Seguridad no implica identidad”, eso repito si tomamos por buena dicha captura y presuponemos que no hay nada modificado. El señor Iglesias dice que lo escribió un día antes y su prueba es la “apertura” en WordPress de un artículo… si, muy creíble.

Me siento ofendido señores. Entiendo que alguien que se vea ya de lleno en el “problema” quiera intentar defenderse como pueda, pero insultar al sentido común o creer que puedo tener 3 años… eso me lo tomo ya a lo personal. Vamos a ver… en la captura se ve que la línea temporal del artículo (de las diferentes revisiones) empieza efectivamente el 30 de Marzo, pero es muuuucho más larga…  ¿y me enseña la primera? ¿pero cual es la última modificación? No dudo que pudiese tener en mente o incluso que hubieses empezado a escribir un artículo cualquiera, eso me es indiferente, no me preocupa el borrador que pudieses tener. Ya podría tener igualmente ese borrador de hace 2 años. Por favor… con lo sencillo que hubiese sido, si hubiese sido cierto, de enseñar el correo en el que se enviaba el artículo terminado, o por supuesto la última revisión de su artículo, o… y lo que haces es enseñarme (repito, en el mejor de los casos y que no hubiese modificado NADA para camuflar más cosas, que sé que ha hecho) una captura de cuando empezó a escribir el artículo?? Tengo borradores en mi blog de hace más de 2 años, y algunas entradas que he publicado llevan en borradores tantos otros, que por supuesto antes de publicar los modifico o actualizo. Querer pasar de prueba algo tan subjetivo, teniendo en cuenta lo rápido y directo que hubiese sido enviar una prueba firme, es un insulto a la inteligencia.

Señores, si alguna vez me veo en una situación así, si yo fuese él y cualquiera llama mañana diciéndome cualquier cosa que sea mínimamente parecida, es que ni siquiera espero que me pida pruebas, es que en el primer correo que le mando no tiro balones fuera, y primero exalto la gran casualidad, le invito incluso a tomarnos una cerveza por pensar de un modo tan parecido a mí, y como adjunto al correo, le añado fechas y horas de cuando fue hecho público. Y si por el motivo que fuese, no es algo que transcendiese al ámbito publico aun, como fue su caso puesto que el no lo publicó hasta meses después, le hago captura del correo que envié con el artículo terminado, le mando registros del servidor en la medida de lo posible e incluso timestamps de archivos y otros. Que sí, que incluso todo eso puede ser modificado, pero al menos hago lo posible para que se quede tranquilo y contento. No espero que me pidan pruebas, no envío información sesgada, interpretable, ambigua… por favor, seamos un poco adultos.

Termina con una frase rotunda, sobre que yo no conozco el mundo digital y sobre que las personas pueden creer tener ideas únicas cuando no lo son. Su contestación en su blog, que es en parte la misma que me hace a mi por correo:

“Espero que para la próxima seas consciente de que las ideas que tenemos no suelen ser únicas, y que es probable que incluso otros ya hayan pensado en ello y dejado pruebas de tal hecho.”

Como todos saben yo acabo de conocer esto de Internet y del mundo digital, llevo aquí sólo un par de días… El señor Iglesias aun estaba intentando convencerme o hacerme creer que dos personas que no se conocen absolutamente de nada pueden tener la misma idea (o similar),  en las mismas fechas y encima para colmo plasmarlo de un modo semejante. Si es que me entra la risa tal como estoy escribiendo.

Claro que sí señor Iglesias, esa cosas pasan en el mundo digital, y estoy seguro que en 1905 le pasó también al gran Albert Einstein, cuando publicó su teoría de la relatividad, todo el mundo sabe de ese otro paisano Alemán que que salió para decir que, semana arriba o semana abajo, también tuvo la misma idea, y que escribió una publicación similar al respecto.

(Nota: Obviamente la alusión al gran Einstein es puramente con motivos jocosos e irónicos, en ningún momento estoy comparando a uno de los más grandes de toda la historia con mi persona, ni por supuesto su trabajo con el mío, hasta ahí podríamos llegar. Lo digo más que nada por si alguien no es capaz de captar el humor de mis palabras)

Creo en las coincidencias, claro que pienso que puede suceder que dos personas no sólo lleguen a tener la misma idea, sino llegar a las mismas conclusiones. Eso lo veo plausible. Lo que es yo diría imposible o milagroso es que además eso pasase en las mismas fechas y encima que ambos lo plasmasen con un grado de exactitud tan enorme. Eso ya no es casualidad, y sí, tiene nombre, se llama plagio.

 

Conclusión

No he vuelto a tener noticias de él. El último mensaje que le puse en su blog no lo ha publicado, el último que ha dejado es el que puso cuando me envío el correo con su gran prueba… en realidad lo entiendo, si ha negado la mayor no va a permitir en su blog comentarios por mi parte tirando por tierra sus afirmaciones una a una, y con pruebas sólidas.

Ah, es verdad, pruebas… se me olvidaba.

En lo que me compete, como entenderéis, no necesito pruebas de nada. Creo que cualquiera con dos dedos de frente que se lea ambos artículos va a llegar a la misma conclusión. Pero es verdad que aun así hay quienes prefieren agarrarse al clavo ardiendo, aunque sea una posibilidad entre 100 millones, puesto que aceptar que pudiese ser cierto (que su artículo era un plagio) para algunas personas, implicaría bastante más que simplemente una equivocación puntual. Como ejemplo sencillo, esta misma mañana me escribía por Twitter públicamente el que creo que es un compañero suyo de SocialBrains (por lo que pone en su Twitter), y me decía lo siguiente:

“@Theliels te aseguro por lo más sagrado que se te ocurra que lo último que haría @PYDotCom sería robar contenido. Le conozco muy bien.” “perdóname, pero no, nunca, bajo ningún concepto. Llevo años trabajando con él y sé que NO es capaz. Cuanto más insistas, más disculpas debes”

Como le contestaba igualmente por Twitter, por desgracia no conocemos tan bien a los que tenemos al lado. No conozco a Iglesias, no dudo que pueda ser un gran compañero y por supuesto que pueda ser generalmente un buen profesional en todo lo que hace. No tengo nada personal en contra de él. Sencillamente le critico que haya plagiado un artículo mío y que lejos de disculparse quiera hacer creer a todos que es sencillamente algo casual. Porque por supuesto el sí que no pude decir que yo le haya plagiado a él.

Esta mañana, antes de recibir el mensaje de Twitter de su compañero, me llegaba por correo la confirmación de la fecha/hora de entrega del artículo de Iglesias, gracias a la cortesía de la propia revista. Fechas y horas por cierto, que evidentemente el señor Iglesias tenía desde el primer momento, y nunca, en ninguno de sus correos ni de su blog se atrevió a poner. Es curioso, ¿verdad? Dice que tiene pruebas, dice que lo escribió el día antes, me muestra una captura de algo… y sin embargo alto tan simple como decirme sobre que día y hora entregó el artículo terminado lo omite. No estoy diciendo que de ponerme ese dato me lo hubiese creído, pero aunque sólo sea para tapar dudas, uno da la cara, y creo que es infinitamente más fiable, directo y menos sospechoso decir que el artículo se entregó/terminó/publico tal día tal hora, que ir a WordPress, ir al versionado, capturar pantalla… para adjuntar una captura que muestra el inicio de una entrada, que sólo se ven dos párrafos (podía tener más escrito, quien sabe).

No, me temo que por lo que se ve no lo conocéis bien. Para aquellos que quisiesen agarrarse al clavo ardiendo de que el contenido del artículo era sólo una casualidad y sacado de contexto y… añadir a todo ello que su artículo fue terminado después de publicar yo el mío

Después de toda la información que tengo… ¿que es lo que realmente creo que pasó? Sinceramente no creo que lo hiciese con demasiada mala intención. Lo que imagino, y esto es ya pura especulación, es que tendría que entregar un artículo antes de finalizar el mes, y que a día 30 aun no lo tenía terminado, quizás sea la razón por la que en su artículo se puede apreciar que hay… “dos partes”, una que es mucho más diferente a mi artículo donde las similitudes son menores, y una segunda parte donde sucede lo contrario, y las casualidades y similitudes son constantes. Supongo que le cogió el toro, tenía que enviarlo a más tardar el día 31, se quedaría trabajando con el el 30 para terminarlo el 31. El 31 se levantaría temprano, vio mi artículo, le gustó, cogió de él lo que estimó y las prisas hicieron que conservase incluso algunas frases de forma literal, como el título final, ejemplos… y en un santiamén estaba listo, y lo envió.

Para mi lo más importante no es que se pueda usar mi trabajo para adjudicárselo otro (que ya es duro), sino el poco estilo de al menos ser capaz de reconocer las cosas. Al final, yo en el peor de los casos no pierdo ni gano nada, nadie puede poner en tela de juicio mi artículo, y en todo caso a alguien le pueda caer peor por molestarme porque otro plagie mi trabajo, pero nada más. Por su parte, y ya se lo dije en el correo, lo peor que pudo hacer fue desde un primer momento no reconocerlo. No estoy diciendo que alguien que no haga nada tenga que reconocer algo, pero hombre, en este caso creo que esa opción está totalmente descartada… me refiero desde su propio prisma, si yo fuese él y me están diciendo que “me han pillado”, cabe dos opciones: Que la otra persona lo deje pasar o que al final puedas verte en un problema de verdad.

Teniendo en cuenta que no le di una sola oportunidad sino varias, y de muy buenas formas, tenía cuanto menos que pensar que quizás no lo iba a dejar pasar. En el mejor de los casos para él y que todos (su circulo) lo defienda, las pruebas son suficiente cuanto menos para un poso de desconfianza hacia su persona por parte de los mismos que lo defienden. Pero es que como le dije, y parece que creería que era una broma, la violación de la propiedad intelectual es un delito, y al margen de no tener ningún tipo de duda de lo sucedido y de tener todas las pruebas conmigo, visto su comportamiento, no me ha dejado otra elección, sólo espero que sea capaz de defender algo mejor su versión de lo sucedido, y con mejores pruebas, ante quien realmente le va a corresponder.

 

Como reflexión final… señores, todos nos equivocamos, incluso en cosas que pueden tener más repercusión que sencillamente decir “lo siento”. Estoy que voy a decir lo saben muchos que me conocen, lo aplico a la vida misma. Para mi, cualquiera puede cometer un error, y eso no lo convierte en una mala persona, sólo en humano. No importa lo grande que sea, todos la liamos en mayor o menor medida. La diferencia entre unos y otros no está en el tamaño de la equivocación, sino en que unos son capaces de reconocerla, y otros no. Con los primeros puedo compartir mi vida sin problema a pesar de sus defectos y de todas las putadas que puedan llegar a hacer, pero al menos puedo firmar de ellos. Con los segundos no tiene mucho sentido. Y no hablo de este caso en particular, que a fin de cuenta lo veo como un problema de ego desmedido y que por suerte resolverán los Juzgados, hablo en general.

 

Saludos a todos. Estoy seguro que el próximo artículo será mucho más halagüeño… realmente lo tengo terminado prácticamente desde hace semanas, pero creo que terminaré editándolo al menos en parte por no “mosquear” demasiado a los chicos de Xiaomi, que no creo que les siente muy bien eso de enredar en sus servidores.