Cómo me “enamoré” de Xiaomi

No hay demasiadas “actitudes” que me den más pena que el fanatismo que existe a día de hoy; prácticamente sobre cualquier cosa. Siempre he creído que se puede ser fan de cualquier cosa, pero hay que tener cuidado de no convertirse en un fanático. Para mi la diferencia radica en que el fanático se deja llevar ya no sólo de un modo desmedido, sino sin atener a razones, motivos, números, explicaciones… Cuantos fanáticos conocemos, adoradores de alguna marca, que año tras año, y como si fuese un sectarismo, se acude a la misma por razones que por lo general son en el mejor de los casos vagas, sin sostenerse (las razones), dejándose llevar por el marketing o las opiniones del de al lado, y no mirando las verdaderas necesidades que uno pueda tener.

Antes que nada, y para evitar aquellos mal pensados, quiero dejar claro que jamás he recibido hasta la fecha un sólo céntimo (ni directa ni indirectamente) por parte de Xiaomi, ni regalías ni favores. Todo lo que expongo a continuación es mi mera opinión basada en estos últimos años. Como he hecho otras veces, antes que Xiaomi, cuando una compañía hace las cosas bien, creo que también hay que decirlo. Repito, es mi experiencia, estoy seguro que no habrá sido la misma para todos, y por supuesto respetando a cualquiera que pueda tener otra idea de ello.

 

Dejadme, a modo introductorio, contaros una historia

Aun a día de hoy hay quienes dicen que soy demasiado crítico con algunas empresas/marcas, especialmente con Apple. Bueno, para quien no lo sepa, mi blog original lo creé porque estaba cansado de aguantar algunas censuras y restricciones que tenía en, no recuerdo ya siquiera cual fue, foro precisamente sobre iPod Touch/iPhone. Puedo decir que adquirí el mío mucho antes de que se comercializasen aquí en España, y como me ha pasado siempre, empecé a destriparlo todo lo que pude, y a estudiarlo. Pero iPhone no era lo que es hoy, ni tampoco Apple. Lo más gracioso de todo es que la inmensa mayoría le da el éxito de los terminales actuales a Apple, y la historia es bien diferente, al menos para los que la conocen. Por aquel entonces no podía instalarse absolutamente nada en el dispositivo, no había una AppStore, no había SDK para crear aplicaciones, no había nada. El iPod Touch era un iPod de nueva generación con gran pantalla y táctil, y el iPhone lo mismo pero con posibilidad de realizar llamadas. Tampoco fue un gran shock, y habría quedado ahí si no fuese por los verdaderos autores del “boom”.

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